El día que se fue Abbado supe que también nos querían quitar la Música

Cuando yo estudiaba durante la EGB, entraba en el colegio un músico que enseñaba a los niños a tocar la guitarra. Ciro HernándezDe mí Martín no sacó una nota, pero en mi hermano despertó la vocación que le ha guiado hasta este momento, afinó su oído habitualmente enfermo hasta prepararlo para que se entregase al violonchelo, instrumento del que vive.

A mi hermano, como al doctor en neurociencia, músico y psicólogo, neurobiólogo y sociólogo, Stefan Koelsch, la música le cambió la vida, sólo que Koelsch se ha dedicado enteramente a saber cómo esta ha repercutido en su cerebro y, de este modo, en el de todos.  En una entrevista concedida al diario La Vanguardia contaba lo siguiente:

Entonces, ¿hay que estimular el lenguaje musical a los niños?
Sí, los niños a los que se les estimula el lenguaje musical aprenden más rápido los procesos del lenguaje, los matices, la sintaxis y la habilidad de escucha; y tienen menos problemas de dislexia. Cantar o hacer música es muy beneficioso para ellos.
 ¿Cómo se utiliza la música en los tratamientos de los trastornos afectivos?
Estamos haciendo un estudio con personas que padecen depresión, les hacemos tocar y cantar juntos. Mejoran y no tiene efectos secundarios como las drogas, pero todavía no podemos dar conclusiones científicas.
 
Fotografía de josebritolopez.com
Fotografía de josebritolopez.com

En la práctica esto ha sido recientemente corroborado en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria por los que dirigen el proyecto Barrios Orquestados. Sin inicial ayuda institucional, músicos de la capital canaria han arrancado esta labor  social para que los niños de zonas marginadas tengan acceso a la música; los resultados ya son cuantificables, como relatan en un artículo que difunde El Mundo:

 “y nos estamos llevando grandísimas sorpresas”, explica. “Para nosotros, el que los niños se sientan integrados ya es un éxito, pero estamos viendo casos como el de ese padre que nos cuenta que, después de varios años, su hijo ha podido dejar el tratamiento psicológico porque su terapeuta le dijo que la orquesta le ha cambiado. O directores que se nos acercan y nos dicen que no habrían dado un duro por ese otro chico, pero que ha dado un cambio espectacular en pocos meses. O esa otra niña cuya madre tenía problemas serios con el alcohol y para la que la orquesta ha sido una especie de rescate. El grupo hace su propia terapia“.
 

Como imaginan, siguen los pasos  del Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela y la Orquesta Simón Bolívar bajo la dirección de Gustavo Dudamel, quien ha conseguido auténticas ovaciones del público europeo que los reconoce y se emociona ante un éxito, más allá de lo  musical, incuestionable: 

El estratega Hugo Chávez no dudó en promover, digamos también usar, este trabajo social y cultural  como un logro de la Revolución Bolivariana.  Dudamel es uno de los suyos.

Sin embargo, aún en España es, francamente, una pena sentir que una parte de nuestro país siga viendo a aquellos que se dedican a la música, y también a los de la danza, el cine, la pintura o la literatura, como el gremio de titiriteros o bufones de corte absolutamente prescindibles. Ningún gobierno ha conseguido que la enseñanza de los nombres y la obra de españoles como Manuel de Falla, Isaac Albéniz, Francisco Asenjo Barbieri, Tomás Bretón,  Joaquín Rodrigo,  Montserrat Caballé, Plácido Domingo, José Carreras o Alfredo Kraus, formen parte de la cultura imprescindible de todos, de cualquier español, que sean una reseña del orgullo patrio. De hecho, ya que este Gobierno ha querido convertir el país en una marca, que no hayan pensado en esto para recordar al mundo que, además de fútbol y a cup of café con leche in Plaza Mayor, también tenemos una larga tradición de música y cultura universal, es un auténtico desperdicio o, para que  los siempre pensantes en términos económicos lo entiendan, es el coste de oportunidad.

El Gobierno, que tardará en convencerse de esto,  podría incluso recurrir a las cifras como referencia, en España la cultura representa el 3,5 % del Producto Interior Bruto (PIB), sector que en 2012 empleó directamente a 457.000 personas, el 2,6 % del empleo total. Que no está mal, porque significa más que lo que aporta la agricultura, que en el mercado de la globalización aún no ha logrado herramientas para competir. 

Como el salmón, contra corriente

Este martes 21 de enero, la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid presentará a los sindicatos el nuevo diseño curricular sobre el que ya está trabajando, la música pasa prácticamente a extinguirse, la religión se mantiene y se potencian las troncales de matemáticas y lengua. Muchos pensarán que, con la que está cayendo, es lógico, pero se olvidan de lo que defendía el, hoy ya ausente, director italiano Claudio Abbado, el valor profundo y recuperador de la música, Claudio Abbado. Foto de eluniversal.comla necesidad de que esta perteneciera a los jóvenes. Abbado vivió la potencia integradora de la música en Venezuela, y empleó su cátedra para contar cómo ha servido para salvarlos del crimen y las drogas.  Juan Ángel Vela del Campo en El País lo resumió así: “Abbado nos ha ayudado  a amar la música y a vivir la vida con otra intensidad“.

Buena parte de la clase media-baja española de este tiempo ha llegado a tener conocimientos musicales gracias a los maestros de las aulas de los colegios, a un sistema social que promovía las escuelas de música, los conservatorios y las bandas municipales. Si por culpa de esta crisis económica seguimos perdiendo todo lo que habíamos sembrado, aún tan insuficiente, el futuro suena desafinado, o tendrá un largo silencio de jóvenes que jamás podrán tener las condiciones económicas y culturales necesarias para entrar en un auditorio y amar, a base de escuchar repetidamente, la base de la música clásica necesaria para cualquiera que pretenda sentirse culturalmente formado. 

No es una cuestión baladí. Hagamos nuestra batalla para que sigan entrando músicos como Martín a todos los colegios.

Curiosidad

Trabajando en RNE entrevisté a una estudiante de instituto, candidata a ganar el Google Science Fair. Su propuesta fue analizar cómo las plantas reaccionan a distintos géneros musicales o al silencio. Tras varias semanas, pudo comprobar que las que percibían música clásica crecían más, se orientaban hacia el lugar donde provenía el sonido y generaban más clorofila que el resto, es decir, estaban más verdes.

http://www.ivoox.com/1257081

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2 thoughts on “El día que se fue Abbado supe que también nos querían quitar la Música

  1. aaronSramos says:

    ¡Muy bueno el artículo Noe! Me ha encantado.

    Para Wert, y pandilla, lo que interesa es aumentar las horas de asignaturas útiles como Religión y eliminar -o casi- asignaturas más nimias e innecesarias como Música o Filosofía. Vamos, crear una legión de mudos. Como la canción de Celtas Cortos

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    1. Noemi Hernández says:

      Muchas gracias Aaron, nos queda mucho para entender que la religión es una cuestión del ámbito privado y que la educación sólo debería ayudar al respeto y la tolerancia hacia el otro, cualquiera que sean sus ideales o valores.

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