A la izquierda de El País

Por primera vez se han reunido algunas de las publicaciones más representativas de las surgidas tras el estallido de todas las crisis, desde que en 2008 cayera Lehman Brothers  y se iniciara así un período fatal para el sur de Europa. Invitados por el King’s College de Londres  a una mesa redonda, en la capital británica durante tres horas se habló de Periodismo Alternativo en España, a través de los representantes de La Marea, Periódico Diagonal, la revista Mongolia, Tinta Libre, Luzes, Alternativas Económicas, Acuerdo y Occupied Times. 

Gonzalo Boye de la Revista Mongolia     “No somos medios alternativos, somos los medios”. Empezaba así la intervención de Gonzalo Boye, abogado y parte del equipo de la Revista Mongolia, arrancando el aplauso del resto de los periodistas invitados, quienes coincidieron en sus diferentes intervenciones en que la crisis económica y política por la que pasa España sólo ha puesto en evidencia las relaciones íntimas entre los medios convencionales y el poder, y que ahora, más que nunca, hace falta información independiente. ¿Pero cómo consiguen sostener sus medios sin la ayuda del Estado o de las grandes empresas?

La mayoría de los ponentes han conocido los derroches de otras generaciones de periodismo sostenido por entidades financeras, multinacionales o gobiernos de todas las dimensiones, y han sido testigos de los EREs  que han dejado en paro a más de 11.000 periodistas entre 2008 y 2013 según el Informe Anual de la Profesión Periódistica. Pero lo que quizás les defina más es la necesidad de realizar un periodismo que represente o también incluya a la izquierda política y social.

El objetivo no es simple, parece casi temerario. Los posibles modelos de negocio están siendo debatidos por todos los medios de comunicación del mundo, para los grandes se trata de cómo conseguir que la digitalización, con la consecuente globalización, y junto con la caída de las ventas del papel no mermen el negocio del periodismo; un debate que estos días ha vuelto a compartir Arthur O.Sulzberger Jr, editor del New York Times. Para los pequeños es aún más complejo, se trata además de evitar que las inversiones o los ingresos no logren condicionar los contenidos.

“We don’t do party politics”, “No hacemos política de partidos”, subrayaba Thilo Shäfer de La Marea, “y prohibimos a los bancos formar parte del negocio”. “La publicidad no permite que realicemos periodismo independiente” sintetizaba Miguel Ángel Villena de Tinta Libre, su medio, como la mayoría de los nuevos diarios, depende de los suscriptores. Concienciarnos de la necesidad de empezar a pagar para que nos cuenten otros ángulos de la realidad, para que la realidad sea contada, parece ser la alternativa.Luzes, revista gallega  “Mal tiempo para ganar dinero pero un buen momento para experimentar. Hay poco que perder”, así lo manifestó Iago Martínez, representante de la revista gallega, en gallego, Luzes.

Ninguno se muestra seguro sobre qué les deparará el futuro, pero existe el ansia de generar nuevos y diversos contenidos.  Más de 300 medios han nacido en España en los últimos tres años, existe la rebeldía mediática.  Probablemente entre los más jóvenes se encuentra Acuerdo, un consenso de los sueños profesionales de ocho periodistas que, con una inversión inicial de 45.000 libras, básicamente de crowdfunding, han arrancado este proyecto de slow journalism, periodismo lento. En su página no veremos muchos, pero sí muy elaborados, trabajos de investigación.

Y desde el público, una pregunta: “¿No hay demasiada dispersión entre los medios de izquierdas?” Quizá sólo sea casual, pero esta vez es probable que el periodismo sea como la vida. La izquierda de El País está tan ampliamente representada como la izquierda del país. El asistente presuponía un desacierto  en ello y quizá no le falten razones, pero cómo se resuelve el dilema. Emma Gascó del Periódico Diagonal, publicación de Madrid que surgió para reivindicar las detenciones ilegales a inmigrantes, lo había formulado de otra manera:”¿Vamos a colaborar o vamos a competir?”. Algunas de estos medios ya empiezan a trabajar conjuntamente incluso reforzando sus softwares o encontrando puntos de convergencia editorial, al modo que Sulzberger desde el New York Times explica qué empieza a hacerse junto con otros diarios como The Guardian.

Se definen como medios pequeños, dinámicos y efectivos, con información crítica. Son redacciones de menos de una decena de personas, expulsados de sus puestos de trabajos en los grandes medios nacionales como El País, la SER, RNE, El Mundo o Público. Son conscientes de que en gran medida esos mismos medios no nos han estado mostrando una realidad poliédrica, contrastada, y añoran aquel admirado (quizá ya sólo teórico) periodismo anglosajón que nunca ha existido en la democracia española. Han iniciado una carrera dura, de fondo, pero apasionante hacia el nuevo periodismo español, son la alternativa. A la izquierda de El País.

Inicio de la intervención de Juan Pedro Velázquez-Gaztelu, de la revista Alternativas Económicas.

Advertisements

One thought on “A la izquierda de El País

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s