Otra vez con la sangre de Londres

Otra vez con la sangre de Londres

Horror, caos, sangre, sirenas, gritos de policías y números de víctima que crecen. Veo la CNN donde invitan a expertos en terrorismo, periodistas que viven en Londres, profesores universitarios que conocen el Islam, y escuchan a vecinos de London Bridge que describen cómo la noche del sábado 3 de junio en la capital inglesa se convirtió de nuevo en noticia por ser la protagonista de un ataque terrorista. No hay concenso en las opioniones. La BBC sigue en directo contándolo “todo”.

En Twitter se repiten los mensajes de condena. La policía metropolitana actualiza los datos y ya van 7 muertos. Concretan que llegaron a la escena en ocho minutos tras la primera llamada de emergencia. En Facebook se reza por Londres. En Youtube se cuelgan los videos de los que se atrevieron a darle al “rec”:

Eran tres. Una camioneta. Amenzaba uno de ellos con un cuchillo grande y rojo, dice una testigo del restaurante en el que también entraron. Hay más de sesenta heridos. La Primera Ministra y el líder de la oposición tienen listas sus declaraciones vacuas en medio del periodo electoral. Trump vocifera su respuesta de más control aeroportuario para los que vienen de países musulmanes. Se enfrenta al alcalde de Londres, quien pide  que no multipliquemos las alarmas del terror, pero el presidente norteamericano afirma que hay que parar lo politicamente correcto para trabajar en la seguridad de los ciudadanos: “We must stop being politically correct and get down to the business of security for our people”.

London Bridge como escenario. Cuando vi la primera alarma de la BBC di un salto en la cama: ¿otro ataque, tras Manchester, en medio de las elecciones? ¿qué está haciendo el MI5? y en nada Theresa May culpa a los dueños de las redes sociales por no compartir información. Tirando balones fuera.

No puedo contar esta vez lo que no vi con ojos de periodista. No estaba anoche en Londres. Sólo puedo contarles que me siento como todos los ciudadanos del mundo, desilusionada con el planeta en el que vivimos. No sé cuáles son las medidas a tomar, pero no deben ser anti-islam, deberán ser antiterroristas y esto debe quedar extremadamente claro en cada mensaje, en cada acción que se tome. El odio sólo genera más odio. Pero necesitamos a una comunidad musulmana implicada.

Las últimas semanas, tras el ataque de Manchester, periodistas y políticos han debatido si la condena en las mezquitas, por los ciudadanos que simplemente creen en las escrituras  de Mahoma, y los imanes que tienen capacidad de influir en la comunidad musulmana, es lo suficiente clara y condenatoria contra la barbarie del terrorismo fundamentalista. Mi percepción es que hay mucho más por hacer. Estoy absolutamente convencida del dolor que supone para la gran mayoría de los musulmanes estos actos de radical violencia, pero el mundo necesita saberlo y convencerse de que así es, los medios deben representar, abriendo ventanas de difusión, a todos los que condenan desde el Islam;  los jóvenes que recluta ISIS deben escuchar y experimentar el rechazo, público, de musulmanes que dicen NO, que defienden creer que el Corán no va de esto. Yo echo de menos eso.

Piers Morgan on Daily MailEl periodista británico Piers Morgan escribió en el Daily Mail el 25 de mayo un artículo que recomiendo sobre todo lo que se sabía sobre Salman Abedi, y cómo aún así logró perpetrar su atentado contra los jóvenes inocentes que fueron al concierto de Ariana Grande. No fueron suficientes todas las alarmas. http://www.dailymail.co.uk/news/article-4542444/US-leaks-annoying-blame-lies-closer-home.html. 

El mundo está desconcertado. El terrorismo nos ha superado. Han vuelto a lanzar su mensaje anti-occidente. Esta vez, de nuevo, con la sangre de Londres.

Se busca candidata a presidenta

Se busca candidata a presidenta

 Aún no ha pasado un mes y ya empiezan a sonar los rumores de unas posibles terceras elecciones en España. Leía un tweet de un joven socialista que decía algo así como que el problema no es que se vaya a un tercer intento, es que se irá con los mismos candidatos. ¿Lógico? Inconcebible en otras democracias. Los actuales aspirantes a dirigir el país no han demostrado ser capaces de consensuar, algo rutinario y esencial en la vida política. Si  finalmente tampoco esta vez hubiera acuerdos, cambiemos los candidatos y los estilos de liderazgo, es la hora de las mujeres.

Las últimas semanas la prensa política británica se ha llenado de artículos con nombres femeninos: Theresa May, Andrea Leadsome y  Angela Eagle. Finalmente, en menos de 20 días David Camerón, tras el fracaso de su campaña por el Remain,  ha sido sustituido por May, por segunda vez en su historia el país será dirigido por una mujer tras Margaret Thatcher.

Theresa May
Theresa May foto de conservatives.com

En Escocia, Nicola Sturgeon, la líder del Partido Nacionalista Escocés, y en Irlanda del norte, Arlene Foster, la primera ministra desde enero 2016,  líder del partido Democrático Unionista, han mostrado liderazgos firmes en las campañas del referemdum, y cuentan con un fuerte apoyo popular.

En Francia, la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, ha ido marcando la agenda nacional y su carrera hacia el palacio del Elíseo de aquí a 2017 parece imparable.

Angela Merkel en Alemania desde 2005 se mantiene intacta como Canciller y, de cara a las elecciones de 2017, parece ser que los posibles relevos serán mujeres. En Noruega, también con cierto adelanto, desde 2013 Erna Solberg se ha convertido en la segunda Primera Ministra de su país.

Con casi un 70% de los votos apoyándola en los comicios locales, lo que supone todo un récord histórico, en Roma, Virginia Raggi se ha convertido hace sólo unas semanas en la alcadesa de la ciudad, la persona más joven y con menos experiencia política en el cargo.

HillaryClinton Fuera de Europa, en Estados Unidos, pese a que las encuestas van acercando a los candidatos, Hillary Clinton podría ser a partir de noviembre la nueva presidenta de la nación más importante del mundo, en su gabinete habrá más mujeres y, sin duda, parte de su marketing político se relaciona con el género.

En Latinoamérica, Michelle Bachellet gobernó desde 2006 durante 4 años y, con menos popularidad debido a los repetidos casos de corrupción, desde 2014 sigue siendo la presidenta de Chile. Argentina ha dejado atrás el Kirchnerismo y su última representación bajo la presidencia de Cristina Kirshner, sin embargo, parte de los liderazgos locales más sólidos en el país están representados por mujeres, algo que destacó incluso Michelle Obama en su visita al Cono Sur.

Según la ONU, a escala mundial, en agosto de 2015 había 37 Estados donde las mujeres representaban menos de 10 por ciento del total de las y los parlamentarios en cámaras individuales o cámaras bajas, incluyendo 6 cámaras con ninguna mujer en absoluto. En España la representación parlamentaria es en realidad saludable si la comparamos con el resto del mundo, sin embargo el techo de cristal para escalar a una posible presidencia parece intraspasable.

Ninguno de los partidos ha dado la oportunidad si quiera de tener como una relevante y visible compañera de viaje un segundo nombre en femenino. En todos los casos el discurso de la igualdad de género y la representación política a escala nacional es una cuestión retórica más que fáctica.

Timing is everything, dicen los ingleses. La cuestión de cuándo hacemos que pasen las cosas. Si bien las mujeres en política deben ser otro medio, no un fin en sí mismo, quizás sea el momento de evaluar la renovación y estar acorde con los tiempos. Por no decirles que esta imagen de abajo empieza a parecer añeja.

elecciones-en-espana-2130399w620

 

 Brexit y cómo un referéndum desafía la democracia

 Brexit y cómo un referéndum desafía la democracia

Reflexiones tras #ACOBilbao2016

La mañana que amanecimos con la noticia despertó los miedos de un país que se revelaba xenófobo y envejecido, lleno de nostalgias del imperio británico. Días después, habiendo pasado por una cadena de dimisiones más o menos coherentes, inesperadas, tras un buen número de convocatorias populares de ‘pro-remain’; y al haber visto a buena parte de la población británica mostrar la misma conmoción por la victoria del Brexit, los análisis merecen ser otros.

Se ha hablado del Reino Unido en ACOP 2016, la victoria del “LEAVE” ha sido parte del interés del congreso bianual de la asociación, que convocó en Bilbao a decenas de ponentes, europeos y norteamericanos, que han aportado distintas visiones académicas y prácticas del uso de la consulta ciudadana.

Entre los invitados, la doctora Susana del Río presentó su libro Europe: Project And Process. Citizens, Democracy y Participation, el cual confieso no lo he leído, pero estuve atenta a su exposición. Del Río, miembro del Comité de Expertos de la Unión Europea, lleva razón cuando habla de los innumerables logros de Europa y sus instituciones. Sin embargo, ante los miedos de un futuro de una Unión que se divide y pierde miembros, su alternativa expuesta fue: “Creo que la democracia es representativa y participativa, los ciudadanos no deben elegir el futuro de las naciones, necesitan de sus representantes”. En definitiva, preguntar a los ciudadanos en formato referéndum fue y será un error.

Soy consciente de que esta tesis es ampliamente defendida por muchos. Leyendo a Luis Arroyo en una publicación en Info Libre, encontré algo similar, en la línea de lo que escucho y leo en no pocos debates políticos, británicos y españoles, sobre el contemporáneo exceso de confianza en el conocimiento ciudadano sobre qué les es conveniente.

Pero disiento. Ahora que vienen las elecciones norteamericanas citaré a Thomas Jefferson: “La democracia no es más que el gobierno de las masas, donde un 51% de la gente puede lanzar por la borda los derechos de otro 49%”. Y es parte del juego.

Anne Gregory, profesora de comunicación corporativa de la Universidadd de Huddersfield en el Reino Unido, explicó cómo el resultado del referéndum es la exhibición del desencanto de las pequeñas ciudades inglesas, una queja sobre otros temas que no están ligados a Europa, sino son más bien domésticos. Gregory insistió en la falta de práctica ciudadana, “¿Cuántos referendos ha habido en el Reino Unido? Sólo tres. Se desconoce su trascendencia”. A su vez, me confesó que cree que hubo un fallo de cálculo al lanzar esta pregunta sin una campaña de pedagogía sobre los beneficios de Europa. Se abordaron temas que no están whatsoever conectados con el continente, con lo cual, dejar que el desconocimiento vote ha sido un riesgo innecesario.  

“That’s not the way of reading the results”, “No es la manera de leer los resultados”, me decía el profesor de comunicación política en la Universidad de Leeds e investigador de Oxford Stephen Coleman, al preguntarle sobre su opinión ante la alternativa de Susana del Río de más confianza y delegación en la democracia representativa. Inglaterra habló y mostró su descontento, existe. Ahora, ¿cómo lo solucionamos?

Este referéndum fue concebido estratégicamente, la campaña de las elecciones nacionales en el Reino Unido estuvo protagonizada por un partido xenófobo y nacionalista como el UKIP, cuyo líder prácticamente sólo hablaba de la imperiosa necesidad de salir de Europa, tanto que al conseguir el Brexit ha dimitido con un “I have done my bit”. Nigel Farage logró marcar la agenda de aquellas elecciones y David Cameron ganó la confianza de los votantes al convocarles a las urnas para escuchar los sentimientos antieuropeistas, si los había, una vez le reeligieran.

“La Democracia es el único país donde quiero vivir” con esta frase finalizó su intervención en ACOP2016 Roy Campos, el presidente de Consulta Mitofsky en México. Y atendiendo a su exposición, más democracia es más participación y más ciudadanos implicados en ella, de lo contrario, ahora en mi opinión, volveremos al muy europeo despotismo ilustrado de “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, que es lo que resuena en mi cabeza cada vez que alguien acude al miedo hacia el futuro cuando lo dejamos en manos de los ciudadanos.



Que sobreviva Europa es una cuestión de oídos.
 Los ciudadanos quieren escuchar los beneficios de las macro instituciones, ¿de qué han servido estas décadas de proyecto? Y a su vez, que sean escuchadas sus incertidumbres.

Recordaba el profesor Coleman en su conferencia que la democracia está en un estado de transición y formulaba el reto del mundo globalizado: “¿cómo devolvemos la confianza en el poder político al ciudadano que sabe la falta de control sobre los asuntos nacionales?”

Recordemos los clamores del 15M, de Occupy Wall Street y otros movimientos globales: “No nos representan”, lo que es impreciso, sí lo hacen, ocupan escaños y legislan en Madrid, Westminster o Bruselas, lo hacen por cada uno de nosotros a diario, sólo que no escuchan.

“So might the Brexit crisis possibly contribute to some kind of process of political renovation and reimagination here?” Entonces, ¿podría la crisis del Brixit contribuir a algún tipo de proceso político de renovación y re imaginación? Cuestiona Linda Colley en un artículo este domingo en The Guardian, en la tarea de analizar qué hay que mejorar tras los resultados. Debería. Y deberíamos enfrentarnos cuanto antes al debate de la renovación.

De las palabras más escuchadas en los últimos días en Bilbao por académicos y consultores ha sido “listen”, como subrayaba Vilma Luoma-Aho, profesora de la Universidad de Jyväskylä, en Filandia. Hay que escuchar, escuchar más y al hablar no mentir: “Don’t lie”.

En definitiva, y volviendo a Jefferson en “Cuando se asume un cargo público debe considerarse a sí mismo como propiedad pública”. El Brexit debe leerse asumiendo el reto de conexión y escucha ciudadana que la política y la democracia tienen por delante, con más participación. Es el momento de aceptar que el futuro será complejo y deberá incluir a todas las partes. Si los Estados europeos entienden tras el referéndum británico que la alternativa es no preguntar a sus ciudadanos por miedo a los resultados, es muy probable que se equivoquen. Cameron tenía que haber escuchado mucho antes y mucho más los clamores del país que dirige y habría entendido por qué surge UKIP y acaba en un Brexit. Es una cuestión de oídos. 

Este es el desafío europeo, retomar los valores de la democracia y actualizarlos, adaptarlos escuchando a todos los actores de este nuevo ciclo. 

A la izquierda de El País

Por primera vez se han reunido algunas de las publicaciones más representativas de las surgidas tras el estallido de todas las crisis, desde que en 2008 cayera Lehman Brothers  y se iniciara así un período fatal para el sur de Europa. Invitados por el King’s College de Londres  a una mesa redonda, en la capital británica durante tres horas se habló de Periodismo Alternativo en España, a través de los representantes de La Marea, Periódico Diagonal, la revista Mongolia, Tinta Libre, Luzes, Alternativas Económicas, Acuerdo y Occupied Times. 

Gonzalo Boye de la Revista Mongolia     “No somos medios alternativos, somos los medios”. Empezaba así la intervención de Gonzalo Boye, abogado y parte del equipo de la Revista Mongolia, arrancando el aplauso del resto de los periodistas invitados, quienes coincidieron en sus diferentes intervenciones en que la crisis económica y política por la que pasa España sólo ha puesto en evidencia las relaciones íntimas entre los medios convencionales y el poder, y que ahora, más que nunca, hace falta información independiente. ¿Pero cómo consiguen sostener sus medios sin la ayuda del Estado o de las grandes empresas?

La mayoría de los ponentes han conocido los derroches de otras generaciones de periodismo sostenido por entidades financeras, multinacionales o gobiernos de todas las dimensiones, y han sido testigos de los EREs  que han dejado en paro a más de 11.000 periodistas entre 2008 y 2013 según el Informe Anual de la Profesión Periódistica. Pero lo que quizás les defina más es la necesidad de realizar un periodismo que represente o también incluya a la izquierda política y social.

El objetivo no es simple, parece casi temerario. Los posibles modelos de negocio están siendo debatidos por todos los medios de comunicación del mundo, para los grandes se trata de cómo conseguir que la digitalización, con la consecuente globalización, y junto con la caída de las ventas del papel no mermen el negocio del periodismo; un debate que estos días ha vuelto a compartir Arthur O.Sulzberger Jr, editor del New York Times. Para los pequeños es aún más complejo, se trata además de evitar que las inversiones o los ingresos no logren condicionar los contenidos.

“We don’t do party politics”, “No hacemos política de partidos”, subrayaba Thilo Shäfer de La Marea, “y prohibimos a los bancos formar parte del negocio”. “La publicidad no permite que realicemos periodismo independiente” sintetizaba Miguel Ángel Villena de Tinta Libre, su medio, como la mayoría de los nuevos diarios, depende de los suscriptores. Concienciarnos de la necesidad de empezar a pagar para que nos cuenten otros ángulos de la realidad, para que la realidad sea contada, parece ser la alternativa.Luzes, revista gallega  “Mal tiempo para ganar dinero pero un buen momento para experimentar. Hay poco que perder”, así lo manifestó Iago Martínez, representante de la revista gallega, en gallego, Luzes.

Ninguno se muestra seguro sobre qué les deparará el futuro, pero existe el ansia de generar nuevos y diversos contenidos.  Más de 300 medios han nacido en España en los últimos tres años, existe la rebeldía mediática.  Probablemente entre los más jóvenes se encuentra Acuerdo, un consenso de los sueños profesionales de ocho periodistas que, con una inversión inicial de 45.000 libras, básicamente de crowdfunding, han arrancado este proyecto de slow journalism, periodismo lento. En su página no veremos muchos, pero sí muy elaborados, trabajos de investigación.

Y desde el público, una pregunta: “¿No hay demasiada dispersión entre los medios de izquierdas?” Quizá sólo sea casual, pero esta vez es probable que el periodismo sea como la vida. La izquierda de El País está tan ampliamente representada como la izquierda del país. El asistente presuponía un desacierto  en ello y quizá no le falten razones, pero cómo se resuelve el dilema. Emma Gascó del Periódico Diagonal, publicación de Madrid que surgió para reivindicar las detenciones ilegales a inmigrantes, lo había formulado de otra manera:”¿Vamos a colaborar o vamos a competir?”. Algunas de estos medios ya empiezan a trabajar conjuntamente incluso reforzando sus softwares o encontrando puntos de convergencia editorial, al modo que Sulzberger desde el New York Times explica qué empieza a hacerse junto con otros diarios como The Guardian.

Se definen como medios pequeños, dinámicos y efectivos, con información crítica. Son redacciones de menos de una decena de personas, expulsados de sus puestos de trabajos en los grandes medios nacionales como El País, la SER, RNE, El Mundo o Público. Son conscientes de que en gran medida esos mismos medios no nos han estado mostrando una realidad poliédrica, contrastada, y añoran aquel admirado (quizá ya sólo teórico) periodismo anglosajón que nunca ha existido en la democracia española. Han iniciado una carrera dura, de fondo, pero apasionante hacia el nuevo periodismo español, son la alternativa. A la izquierda de El País.

Inicio de la intervención de Juan Pedro Velázquez-Gaztelu, de la revista Alternativas Económicas.

El día que se fue Abbado supe que también nos querían quitar la Música

Cuando yo estudiaba durante la EGB, entraba en el colegio un músico que enseñaba a los niños a tocar la guitarra. Ciro HernándezDe mí Martín no sacó una nota, pero en mi hermano despertó la vocación que le ha guiado hasta este momento, afinó su oído habitualmente enfermo hasta prepararlo para que se entregase al violonchelo, instrumento del que vive.

A mi hermano, como al doctor en neurociencia, músico y psicólogo, neurobiólogo y sociólogo, Stefan Koelsch, la música le cambió la vida, sólo que Koelsch se ha dedicado enteramente a saber cómo esta ha repercutido en su cerebro y, de este modo, en el de todos.  En una entrevista concedida al diario La Vanguardia contaba lo siguiente:

Entonces, ¿hay que estimular el lenguaje musical a los niños?
Sí, los niños a los que se les estimula el lenguaje musical aprenden más rápido los procesos del lenguaje, los matices, la sintaxis y la habilidad de escucha; y tienen menos problemas de dislexia. Cantar o hacer música es muy beneficioso para ellos.
 ¿Cómo se utiliza la música en los tratamientos de los trastornos afectivos?
Estamos haciendo un estudio con personas que padecen depresión, les hacemos tocar y cantar juntos. Mejoran y no tiene efectos secundarios como las drogas, pero todavía no podemos dar conclusiones científicas.
 
Fotografía de josebritolopez.com
Fotografía de josebritolopez.com

En la práctica esto ha sido recientemente corroborado en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria por los que dirigen el proyecto Barrios Orquestados. Sin inicial ayuda institucional, músicos de la capital canaria han arrancado esta labor  social para que los niños de zonas marginadas tengan acceso a la música; los resultados ya son cuantificables, como relatan en un artículo que difunde El Mundo:

 “y nos estamos llevando grandísimas sorpresas”, explica. “Para nosotros, el que los niños se sientan integrados ya es un éxito, pero estamos viendo casos como el de ese padre que nos cuenta que, después de varios años, su hijo ha podido dejar el tratamiento psicológico porque su terapeuta le dijo que la orquesta le ha cambiado. O directores que se nos acercan y nos dicen que no habrían dado un duro por ese otro chico, pero que ha dado un cambio espectacular en pocos meses. O esa otra niña cuya madre tenía problemas serios con el alcohol y para la que la orquesta ha sido una especie de rescate. El grupo hace su propia terapia“.
 

Como imaginan, siguen los pasos  del Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela y la Orquesta Simón Bolívar bajo la dirección de Gustavo Dudamel, quien ha conseguido auténticas ovaciones del público europeo que los reconoce y se emociona ante un éxito, más allá de lo  musical, incuestionable: 

El estratega Hugo Chávez no dudó en promover, digamos también usar, este trabajo social y cultural  como un logro de la Revolución Bolivariana.  Dudamel es uno de los suyos.

Sin embargo, aún en España es, francamente, una pena sentir que una parte de nuestro país siga viendo a aquellos que se dedican a la música, y también a los de la danza, el cine, la pintura o la literatura, como el gremio de titiriteros o bufones de corte absolutamente prescindibles. Ningún gobierno ha conseguido que la enseñanza de los nombres y la obra de españoles como Manuel de Falla, Isaac Albéniz, Francisco Asenjo Barbieri, Tomás Bretón,  Joaquín Rodrigo,  Montserrat Caballé, Plácido Domingo, José Carreras o Alfredo Kraus, formen parte de la cultura imprescindible de todos, de cualquier español, que sean una reseña del orgullo patrio. De hecho, ya que este Gobierno ha querido convertir el país en una marca, que no hayan pensado en esto para recordar al mundo que, además de fútbol y a cup of café con leche in Plaza Mayor, también tenemos una larga tradición de música y cultura universal, es un auténtico desperdicio o, para que  los siempre pensantes en términos económicos lo entiendan, es el coste de oportunidad.

El Gobierno, que tardará en convencerse de esto,  podría incluso recurrir a las cifras como referencia, en España la cultura representa el 3,5 % del Producto Interior Bruto (PIB), sector que en 2012 empleó directamente a 457.000 personas, el 2,6 % del empleo total. Que no está mal, porque significa más que lo que aporta la agricultura, que en el mercado de la globalización aún no ha logrado herramientas para competir. 

Como el salmón, contra corriente

Este martes 21 de enero, la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid presentará a los sindicatos el nuevo diseño curricular sobre el que ya está trabajando, la música pasa prácticamente a extinguirse, la religión se mantiene y se potencian las troncales de matemáticas y lengua. Muchos pensarán que, con la que está cayendo, es lógico, pero se olvidan de lo que defendía el, hoy ya ausente, director italiano Claudio Abbado, el valor profundo y recuperador de la música, Claudio Abbado. Foto de eluniversal.comla necesidad de que esta perteneciera a los jóvenes. Abbado vivió la potencia integradora de la música en Venezuela, y empleó su cátedra para contar cómo ha servido para salvarlos del crimen y las drogas.  Juan Ángel Vela del Campo en El País lo resumió así: “Abbado nos ha ayudado  a amar la música y a vivir la vida con otra intensidad“.

Buena parte de la clase media-baja española de este tiempo ha llegado a tener conocimientos musicales gracias a los maestros de las aulas de los colegios, a un sistema social que promovía las escuelas de música, los conservatorios y las bandas municipales. Si por culpa de esta crisis económica seguimos perdiendo todo lo que habíamos sembrado, aún tan insuficiente, el futuro suena desafinado, o tendrá un largo silencio de jóvenes que jamás podrán tener las condiciones económicas y culturales necesarias para entrar en un auditorio y amar, a base de escuchar repetidamente, la base de la música clásica necesaria para cualquiera que pretenda sentirse culturalmente formado. 

No es una cuestión baladí. Hagamos nuestra batalla para que sigan entrando músicos como Martín a todos los colegios.

Curiosidad

Trabajando en RNE entrevisté a una estudiante de instituto, candidata a ganar el Google Science Fair. Su propuesta fue analizar cómo las plantas reaccionan a distintos géneros musicales o al silencio. Tras varias semanas, pudo comprobar que las que percibían música clásica crecían más, se orientaban hacia el lugar donde provenía el sonido y generaban más clorofila que el resto, es decir, estaban más verdes.

http://www.ivoox.com/1257081

La necesidad de regresar. Próposito para 2014

Entre todos  esos textos que siempre quedan pendientes, el ensayo de La Civilización del Espectáculo de Mario Vargas Llosa palpitaba sobre la mesa de noche con ansiosa urgencia de ser atendido. Pensé que, más que posponerlo como un propósito para 2014, debía darle prioridad y cerrar el año con una lectura que podría incluso darle algún giro a la lista de retos personales de año nuevo. Con el libro finalizado, el desafío es regresar.

El escritor peruano confiesa que le resulta cada vez más frecuente percibir que la mayoría de lo que se ofrece en el mundo de la cultura es una especie de tomadura de pelo. El mundo que hemos construido y al que en el posmodernismo le hemos permitido ampliar  los límites de cualquier valor estético, moral, ético, Gioconda en el tiempointelectual o social, hasta lo imprevisible, ya es incómodo para el que aspira a la excelencia. El Nobel, observando con los ojos de la sociología, considera este momento histórico sellado por las consecuencias  de un mundo virtual, epidérmico, banal, atado a la tecnología no como medio sino como fin, donde los nuevos héroes, líderes, referentes, poco tienen que ver con aquellos que además de inmortalizarse con su obra han marcado los cambios culturales de todas las generaciones posteriores; y cómo, al comparar la profundidad intelectual de unos y otros, se genera el desasosiego de la desesperanza porque, aparentemente, no volverán a repetirse: Proust, Nietzche, Tolstoi, Mahler, Rembrandt, Popper, T. S. Eliot…

Es la civilización del espectáculo. Reconozcámoslo, estamos en el momento de la representación, no importa lo que vivimos sino si hay alguien que deje constancia de ello. Hemos dejado de estar para contar que estamos, y así, en este constante ‘selfie’ que compartimos, no nos hemos parado a reflexionar sobre el absurdo en el que vivimos.

El 2013 se ha ido dejándonos una lista de hitos para reflexionar. Para simplificar, la civilización del aparentar quedó más que Obama Selfie, Mandela's funeralmanifiesta y bien ejemplificada en el comportamiento de los políticos que fueron parte del funeral de Nelson Mandela. Unos contentos por recordar grandes momentos futbolísticos en el estadio donde se celebró la ceremonia, y otros no tanto porque evidenciaron cómo la autoridad y categoría de los grandes líderes mundiales está a la altura de un adolescente excitado por apretar el botón de ‘Enviar’ a cualquier red social.

El escultor Martín Chirino en una reciente entrevista nos comentaba que le parecía que este trabajo de Vargas Llosa significaba una de las reflexiones más certeras de los últimos tiempos porque también cuestiona los valores del mercado y el marketing, y cómo no es lo que ofrecemos sino cómo lo vendemos. “Los procesos críticos están invalidados”, decía, todo vale. Atrás quedaron aquellos que se esforzaban por aportar con sus trabajos algo de compromiso, cualquiera como fuere este concebido. El arte, la cultura, la política, la vida ha pasado a ser presente  insustancial, hedonista y vacuo. No hacemos nada que signifique. Nos dedicamos a vender la moto.

De este modo, y compartiendo estas premisas, el futuro, probablemente, debería pasar por volver al pasado.

Otras generaciones de convulsiones históricas, de cambios en las dinámicas sociales, han reaccionado ante el desvarío de un tiempo que se alejaba del ser humano, como este que creo que estamos presenciando, dejando huellas agrias de espíritu de lucha, componiendo sinfonías de rebeldías en colectividad, utilizando la genialidad para proponer nuevos modelos, construyendo ensayos sobre las sociedades posibles, poniendo por delante los derechos del hombre, apelando a la utopía, desde una reflexión profunda,  incluso desde la soledad  incómoda, ahora inexistente porque siempre hay alguien al otro lado de cualquier pantalla.

“En el pasado, la cultura fue a menudo el mejor llamado de atención ante semejantes problemas, una conciencia que impedía a las personas cultas dar la espalda a la realidad cruda y ruda de su tiempo. Ahora, más bien, es un mecanismo que permite ignorar los asuntos problemáticos, distraernos de lo que es serio, sumergirnos en un momentáneo paraíso artificial, poco menos que el sucedáneo de una calada de marihuana o un jalón de coca, es decir, una pequeña vacación de irrealidad”. *

En este momento nuestro que se abre al 2014 queriéndose alejar de la pesadilla que supone la realidad más agotadora y cruel, la de una crisis que va destruyendo todo lo que creíamos que éramos y teníamos,  deberíamos recapacitar sobre si hemos madurado lo suficiente para poder dejar atrás el show y empezar a trabajar sobre el guión.  Quizá debamos pararnos. Pararnos. Y compartir el ansia de salir de esta en busca de caminos para regresar.

* Párrafo de La Civilización del Espectáculo de Vargas Llosa. (P.201-202)

Delacroix

Se busca interlocutor

Sólo llevaban pancartas y el ánimo de reivindicación para hacerse oír más allá de los micrófonos instalados en la mesa del conferenciante, pero Rubalcaba salió despavorido dejando a los estudiantes, una vez más, sin motivos para creer que los socialistas han vuelto.

Captura de El País digital

    La politóloga belga Chantal Mouffe aclaraba en su reciente conferencia en Madrid que los partidos populistas de derechas han significado la única alternativa para el desánimo, para la incertidumbre, para los que no encuentran un discurso que hable de ellos, y eso ha justificado la atracción que disfrutan en este momento por toda Europa, incluso nuestra vecina y demócrata Francia con el auge de Marine Le Pen. Un ejemplo del desamparo lo había encontrado en las  repetidas pancartas leídas durante las manifestaciones del 15M que podrían resumirse en “Tenemos votos pero no tenemos voz”.

Si bien Mouffe explicaba cómo los movimientos sociales en general en todo el mundo reclaman un cambio en el sistema representativo,  ser  intervinientes activos de la toma de decisiones y que no sea sólo cuestión explícita  en las urnas,  que se establezca el debate contando con todos los que forman parte de esa “contienda transgresiva”*, también expresaba su desacuerdo con el rechazo total que ha habido en países como España hacia las propias instituciones, oponiéndose los movimientos frontalmente a que estas entren en sus batallas políticas. La también profesora de laChantal Mouffe, Madrid 30 de noviembre 2013 Universidad de Westminter llegó a pedir al público que esperaba que alguien le explicase por qué Izquierda Unida no había logrado articular la furia del mensaje de los jóvenes, como sí lo había conseguido Syriza en Grecia. Lo cierto es que no tuvo respuesta.

Repasando los barómetros del CIS y todas las encuestas publicadas sobre la intención de voto de los ciudadanos españoles hay una cuestión clara, en España nos hemos quedado sin liderazgo, y como bien argumenta el sociólogo Luis Arroyo en su último libro Frases como puños, en un estudio que continúa la línea marcada por George Lakoff en su obra ya clásica No pienses en un elefante, ante el triunfo del discurso hegemónico neoliberal se hace más que necesario empezar a armar un marco inclusivo en el que todos aquellos que se sientan progresistas encuentren en la socialdemocracia, en el socialismo español, un referente, un discurso, y creo yo, un líder.

La imagen del secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, saliendo de la Universidad de Granada al ser increpado por jóvenes estudiantes y representantes del movimiento Stop Desahucios me ha parecido aglutinar todo lo contado arriba. Desde mi punto de vista esos gritos son idénticos a los que los niños llenos de mimo hacen a sus padres reclamando atención. Unos y otros piden ser escuchados, precisan respuestas, necesitan propuestas, y allí estaban, armados con pancartas, desalmados, probablemente, ante un futuro sin esperanzas.

“Hemos vuelto”

La frase dio para mucho después de haberla articulado en el cierre de la Conferencia Política, aseguraba que el socialismo regresaba con fuerza y con un proyecto para Europa y para España. Sin entrar en si fue apropiada o no para un político como Rubalcaba, lo que sí es claro es que aunque las palabras para los comunicadores políticos son esenciales, sólo serán creíbles y devolverán liderazgo si llegan acompañadas de hechos.

El PSOE es consciente de que la sociedad ha aunado los criterios para calificar a la centro derecha y al centro izquierda españoles, “PSOE y PP, la misma mierda es” se repite una y otra vez en todas las manifestaciones, sentencia que debería sonrojar a cualquier socialista. Pues bien, si para desmarcarse de todos los errores cometidos en el pasado, si para marcar un ‘reset’ y hablarle a los que siguen buscando en el PSOE la alternativa al neoliberalismo imperante, la única salida que se tiene es la de abandonar la Universidad y dejar a quinientas personas  sin discurso, largo me lo fiáis.

Rubalcaba  y todo el que se precie líder debe dejar de atrincherarse, los movimientos sociales, los ciudadanos reivindicativos son parte de la escena política, no van a irse por mucho tiempo, contar con ellos e intentar encontrar el diálogo colaborativo, que llegue a ser legislador, como ha pasado con los estudiantes chilenos, debe ser el camino. En la Universidad de Granada se hubiera acabado mejor tomando la palabra desde el estrado, hablándole a los movimientos  de tú a tú, quizá bajando hasta donde estaban situados y buscando un portavoz inmediato, y dejándoles la palabra, aclarando que se les concede ser parte del acto, que se retrasa unos minutos para tomar nota de las reivindicaciones e instar a continuar hablando en la sede del PSOE, abriendo paso al entendimiento.

Mientras se muestre el miedo a ser parte de los que sufren, de los que gritan ser escuchados, no habrá liderazgo. Los progresistas necesitan un interlocutor.

*contienda transgresiva es un término utilizado por Doug McAdam, Sidney Tarrow y Charles Tilly en el libro Dinámica de la contienda política.